Un trabajo publicado en NEJM muestra que la tasa de mortalidad y de infartos con ambas técnicas resulta similar.
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La cirugía de revascularización coronaria (CABG) ofrece el mismo
perfil de seguridad que la intervención coronaria percutánea (ICP)
mediante la implantación de un stent coronario en pacientes con
enfermedad de la arteria coronaria izquierda principal o con enfermedad
coronaria de tres vasos, dado que la tasa de mortalidad y de infartos
de miocardio con ambas técnicas resulta, según los resultados de una
investigación que aparecen publicados en el último número de la revista
The New England Journal of Medicine (doi:10.1056/NEJMoa0804626), similar.
En este sentido, los autores del estudio compararon la cirugía de
revascularización con los sistemas de stent coronario liberador de
paclitaxel, con el cual es aún más probable que los pacientes ya
operados necesiten de una repetición de la revascularización.
Estos pacientes son tratados normalmente con la CABG y representan
una población con una anatomía mucho más compleja y enfermedades mucho
más avanzadas que los estudiados en los anteriores ensyos clínicos
sobre stents liberadores de fármacos. En palabras del Dr. Ted Feldman,
del Hospital Universitario NorthShore de Evanston (Estados Unidos) e
investigador principal de este estudio, "aunque puede que esta técnica
siga siendo la mejor opción en muchos pacientes con una enfermedad
complicada, ahora algunos pacientes pueden optar por la alternativa
menos invasiva que proporcionan los stents".
Concretamente, el estudio SYNTAX incluyó a 1.800 pacientes que
fueron evaluados por un equipo multidisciplinar que incluía un
cardiólogo intervencionista y un cirujano cardíaco. Si tanto el
cardiólogo intervencionista como el cirujano cardíaco consideraban que
podían llevar a cabo una revascularización completa, los pacientes se
randomizaban en una de las dos estrategias de tratamiento (ICP o CABG).
Por el contrario, si el cardiólogo intervencionista o el cirujano
cardíaco consideraba que una técnica de revascularización era la mejor
opción, los pacientes no se randomizaban, sino que se incluían en el
registro correspondiente. Por tanto, a los pacientes del registro de
ICP se les había rechazado para la cirugía cardíaca y a los pacientes
del registro de CABG se les había rechazado para la ICP.
El paciente tratado con ICP que participó en el estudio SYNTAX
recibió una media de 4,6 stents, cifra por tanto superior a los 1,5 que
se implantan en un paciente con ICP en la práctica diaria. Concluido el
año de seguimiento, los resultados mostraron una seguridad comparable
para los dos procedimientos, con una tasa combinada de muertes por
cualquier motivo, apoplejía e infarto de miocardio del 7,6% para la ICP
y un 7,7% para CABG. |
