La causa,
según la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica, reside en
el incremento del número de mujeres fumadoras
La
incorporación de la mujer al habito tabáquico en los años setenta y
ochenta 80 comienza a traducirse en un mayor avance de la enfermedad
pulmonar obstructiva crónica (EPOC) y de la bronquitis crónica entre
las mujeres, según explicaron especialistas de la Sociedad Española de
Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR).
Los datos de la Encuesta Europea de Salud publicados en diciembre
de 2009, revelan que, de un total de 2.304.514 individuos españoles con
EPOC, 1.247.574 son varones y 1.056.940 mujeres, cifras que sirven de
base a la teoría de los neumólogos españoles.
Además, esta misma encuesta afirma que casi 10 millones de
personas mayores de 16 años (9.953.857 individuos), casi un cuarto de
la población española, sigue fumando a diario y 1,5 millones lo hace de
manera ocasional (1.538.530 individuos), "a pesar de las reiteradas
advertencias de la SEPAR sobre la estrecha relación entre tabaco y
bronquitis crónica o EPOC", informó la sociedad en un comunicado.
Respecto a otras enfermedades como el asma, la encuesta confirma
que es una enfermedad que sigue afectando más a las mujeres que a los
hombres. De los 2.709.573 individuos mayores de 16 años afectados de
asma, 1.562.209 son mujeres frente a 1.147.365 hombres. Sin embargo,
los neumólogos de SEPAR destacan las "claras diferencias" entre las dos
enfermedades.
"Mientras el asma es una enfermedad crónica normalmente de origen
genético, pero que con un control riguroso de los factores
desencadenantes permite llevar una vida normal, la EPOC es una
enfermedad incurable y degenerativa estrechamente ligada al tabaco y
que suele diagnosticarse en estados muy avanzados", explicaron.
Asimismo, la SEPAR advierte que el avance de estas enfermedades se
consolida tanto en España como en Europa. De hecho, las enfermedades
respiratorias crónicas ocupan el cuarto lugar entre las enfermedades de
larga duración más diagnosticadas en adultos, sólo por detrás del dolor
de espalda, la hipertensión y los trastornos de ansiedad, depresión y
dolores de cabeza.