La nueva
técnica abre la vía al desarrollo de sistemas portátiles
cerebro-ordenador, útiles para pacientes con trastornos neuromusculares
graves como la esclerosis lateral amiotrófica o ictus.
En el estudio actual, los
investigadores situaron un dispositivo de sensores en el cuero
cabelludo de cinco participantes para registrar la actividad eléctrica
de su cerebro mediante electroencefalografía (EEG). Se pidió a los
voluntarios que desde un botón central tocaran otros ocho botones en
orden aleatorio durante 10 ocasiones, mientras que se registraban las
señales cerebrales y los movimientos de la mano. Tras ello, los
investigadores intentaron decodificar las señales y reconstruir dichos
movimientos en tres dimensiones.
Según explica José Contreras-Vidal,
director del estudio, "nuestros resultados mostraron que la actividad
cerebral eléctrica adquirida a partir de la superficie capilar aporta
suficiente información para reconstruir los libres movimientos
continuos de la mano". Hasta el momento, para reconstruir este tipo de
movimientos, los investigadores habían utilizado métodos no portátiles
e invasivos que sitúan sensores dentro del cerebro.
La investigación halló que un sensor
en particular, de los 34 utilizados, proporcionaba la información más
exacta. Este sensor estaba localizado en una parte del cerebro llamada
corteza sensoriomotora primaria, una región asociada con el movimiento
voluntario. Las señales útiles también se registraban de otra región
denominada lóbulo parietal inferior, conocida por ayudar a guiar el
movimiento de los miembros.
El descubrimiento tiene
implicaciones para el desarrollo de tecnologías de interfaz
cerebro-ordenador y para aquellas que ya existen. Pacientes con
trastornos neuromusculares graves como la esclerosis lateral
amiotrófica (ELA), ictus o lesiones de la médula espinal podrían
beneficiarse de estos avances para volver a realizar tareas complejas
sin la necesidad de tener implantados electrodos cerebrales.
Los hallazgos podrían también
mejorar los sistemas basados en el EEG diseñados para permitir el
movimiento a personas con alguna discapacidad para controlar un cursor
informático con sólo su pensamiento. En la actualidad, estos sistemas
requieren muchas sesiones de entrenamiento y en este caso éste se
reduciría y costaría a los pacientes menos esfuerzo.