Compañías farmacéuticas ya están desarrollando medicamentos conocidos como inhibidores de la histona deacetilasa (HDAC) que ayudan a regular los cambios producidos en algunas proteínas que afectan al cerebro y se utilizan en el tratamiento de determinados tipos de cáncer.

Investigadores del Instituto Europeo de Neurociencia, en Goettingen en Alemania han detectado que algunos fármacos en desarrollo para algunos cánceres ayudarían a combatir enfermedades relacionadas con la edad, como la demencia y el Alzheimer.
Los científicos han llegado a esta conclusión después de estudiar modelos experimentales de diferentes edades en los que hallaron que los más ancianos sufrían cambios en las proteínas que regulan los genes en el cerebro, específicamente en el proceso de acetilación de histona H4K12, que demoraba su capacidad de aprender.
Este descubrimiento sugiere que, con el tiempo, los cambios en el modo en que los genes se expresan pueden provocar problemas de memoria y conocimiento y que la repentina desregulación de la acetilación puede ser una señal temprana de que el cerebro se está deteriorando.
En el estudio, los investigadores asignaron varias tareas a grupos de individuos del modelo en cuestión de 3, 8 y 16 meses para ver a qué edad comenzaba a decaer su función mental.
Tras detectar que los de 16 meses eran los que aprendían más lento, los investigadores estudiaron sus cerebros y hallaron que el proceso de acetilación H4K12 ya no funcionaba.
En consecuencia, no podían regular adecuadamente los niveles de genes asociados con el aprendizaje y la memoria y tampoco podían usar las mismas funciones cerebrales claves que aplicaban los individuos más jóvenes para aprender.
Al administrar un fármaco que restauró la acetilación y permitió volver a "encender" los genes del conocimiento, los sujetos de 16 meses lograron aprender y restaurar su memoria una vez más.
Andre Fischer, investigador del estudio, ha señalado que "ahora se pueden crear versiones más personalizadas de esos fármacos para tratar a los pacientes con demencia o Alzheimer". Tras concluir la primera fase preclínica, "es tiempo de que la industria farmacéutica realmente intente poner esto en práctica", ha afirmado.
La demencia afecta a alrededor de 35 millones de personas en el mundo y la cifra se prevé que se multiplicará con el envejecimiento de la población. Pese a que la ciencia investiga estas enfermedades desde hace décadas, aún contamos con pocas armas efectivas para luchar contra la demencia y el Alzheimer, que es la forma más común de deterioro cognitivo", ha explicado Fischer.
En un comentario sobre el estudio, que fue publicado en la revista Science, David Sweatt, del departamento de neurología de la University of Alabama, en Estados Unidos, afirma que ahora los científicos estarían "un paso más cerca de entender la pérdida de memoria relacionada con la edad y de desarrollar un fármaco que pueda ayudar a restablecer esa memoria".
