Según
estudios en EE.UU. Los ejercicios frenan el avance
del Alzheimer.
>>Por
Gabriela Navarra
Se demostró en pacientes con distintos niveles
de demencia.
>
Un metaanálisis -es decir, un estudio de estudios-
hecho sobre 30 trabajos de investigación que
analizaron 2020 casos de pacientes mayores de 65 años
con distintos grados de demencia demostró que
la realización regular de un programa de ejercicios
mejoró el estado físico de los pacientes.
Además, impactó sobre sus funciones
cognitivas, su comportamiento y su estado de ánimo.
>"Déjenme
contarles algo... Hoy la reina de Inglaterra visita
nuestra casa. Le prepararemos una rica cena, pero
antes tenemos que limpiar, decorar y cocinar para
ella. La reina es una mujer muy bella y sofisticada,
así que tendremos que atenderla muy bien..."
>La
voz dulce y expresiva de la doctora Patricia Heyn
concentra la expresión de una decena de personas
mayores. Esta médica nacida en San Pablo, Brasil,
pero radicada en Estados Unidos, donde integra la
División de Geriatría del Centro de
Ciencias de la Salud de la Universidad de Colorado,
es una de las especialistas que ponen a prueba día
tras día el efecto del ejercicio en personas
que sufren Alzheimer y otras demencias.
>Patricia
Heyn, que estuvo de visita en Buenos Aires invitada
por la Sección Neurología Cognitiva
y Neuropsiquiatría Fleni, dijo que estos resultados
"no indican una mejoría, sino que la enfermedad
no avanza, algo que no es nada común".
Agregó que la mayoría de las personas
internadas en instituciones con diagnóstico
de demencia grave después de seis meses empeoran.
"Y esto -aseguró- no sólo se vincula
con el carácter progresivo de las demencias,
sino también con la falta de estimulación."
>La
gerontóloga señaló que la reducción
de la actividad física está altamente
relacionada con la declinación de las funciones
físicas y psíquicas. En ese sentido,
ella y su equipo han desarrollado un programa de estimulación
multisensorial que incluye el movimiento, pero también
la puesta en marcha de todos los sentidos, proponiéndoles
juegos con objetos concretos o relatos que permitan
trabajar con su memoria visual y verbal, su capacidad
de imaginar y representar personas, cosas, situaciones
o sentimientos.
>Heyn
dijo que en estudios experimentales se comprobó
que los pacientes estimulados de este modo aumentaban
la frecuencia cardíaca, modificaban el tamaño
de la pupila, incrementaban la disponibilidad de glucosa
en la sangre y reducían la tensión muscular.
"Y los hallazgos indicaron también que
las áreas corticales del cerebro activadas
durante los ejercicios de imaginación eran
similares a las que se estimulan cuando se actúa",
dijo la especialista, al señalar que esta técnica
permite la estimulación de varios tipos de
memoria a la vez.
Estimulación
multisensorial
>Contra
lo que podría creerse, Patricia Heyn aseguró
que aun personas muy mayores y con grave deterioro
cognitivo son capaces de mantener la atención
si se les propone una ejercitación muy modulado
y con puntos más o menos intensos, donde deban
escuchar, usar colores, texturas, objetos, o ser invitados
a imaginar, bailar, caminar o moverse... Además,
las personas con demencia imitan todo lo que ven.
Todavía comprenden lo suficiente para hacer
lo que otros hacen.
>La
gerontóloga dijo que aunque las personas tengan
movilidad reducida es posible contarles una historia
y que con la imaginación ellas prepararán
un rico postre imitando los movimientos que se hacen
al batir o mezclar, limpiarán la casa pasando
una franela, o dibujarán un sol o un corazón
para decorar las paredes...
>A
la hora de hablar de una posible estrategia preventiva
de estas enfermedades, Heyn dijo que los estudios
en grandes poblaciones están demostrando que
los que han realizado más actividad física
y llevaron una vida de hábitos más saludables
tienen menor deterioro cognitivo con la edad.
>"Suele
tener una evolución distinta aquel que se jubiló
y se quedó mirando televisión que quien
se mantuvo activo -dijo Heyn-. Los países con
mayor consumo de grasas suelen tener más porcentaje
de demencia, algo que parece ir paralelo también
a los casos de diabetes e hipertensión. Por
eso la enfermedad de Alzheimer podría comenzar
a considerarse una dolencia metabólica. Se
cree que la resistencia a la insulina, que predispone
a la diabetes, incrementa las disfunciones metabólicas
que también dañan el funcionamiento
del cerebro."
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