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La
amenaza del siglo XXI: el envejecimiento de la población
Un panel de expertos analizó las consecuencias de la
crisis demográfica
NUEVA YORK (International Herald Tribune).– La demografía
no es el destino, pero le anda cerca. Cada vez más
la longevidad y los menores índices de natalidad
están creando un considerable problema demográfico,
tanto en los países desarrollados como en los que
están en vías de serlo. El índice de
natalidad en casi un tercio de las naciones del mundo cayó
por debajo del nivel de reposición de dos hijos,
y para 2050, por primera vez en la historia humana, habrá
más personas de más de 60 años que
de menos de 15 años. Estos cambios presentan profundos
desafíos a los sistemas socioeconómicos mundiales
y ponen en tela de juicio algunas presunciones básicas
sobre la continua prosperidad y el crecimiento económico.
El
diario International Herald Tribune organizó una
mesa redonda de especialistas en Nueva York para analizar
qué significa la demografía para la productividad,
el ahorro, la riqueza familiar, el bienestar social y la
geopolítica, y qué se debe hacer para afrontar
la venidera revolución de la mayor edad. El panel,
cuya moderadora fue Erika Kinetz, incluyó a los siguientes
participantes:
Gary
Burtless, miembro y especialista en estudios económicos
de la Brookings Institution, de Washington; Joseph Chamie,
director de la División Población del Secretariado
de las Naciones Unidas, con sede en Nueva York; Diana Farrell,
directora del McKinsey Global Institute; el grupo de investigación
económica de la firma consultora McKinsey & Co.
Phillip Longman, miembro de la New America Foundation, de
Washington, y autor del libro “The Empty Cradle: How
Falling Birthrates Threaten World Prosperity and What to
Do About It” (La cuna vacía: cómo los
menores índices de natalidad amenazan la prosperidad
mundial y qué hacer al respecto).
-Dentro
de un panorama global, ¿quién está
envejeciendo?
Chamie:
- El envejecimiento de la población no tiene precedente.
Se trata de un fenómeno global que afecta a hombres,
mujeres y niños, y tiene implicancias en todos los
aspectos de la vida humana.
La
gente a menudo está confundida sobre el concepto
de envejecimiento de la población, que es un cambio
en la estructura de la edad, y el envejecimiento de un individuo,
la longevidad. Ambas cosas están sucediendo. Hoy
en día las mujeres ejercen un control sobre el momento
y el número de hijos que tienen. Estamos conquistando
muchas enfermedades y males que causaban muerte prematura.
Esa es una buena noticia. El desafío que tenemos
por delante es cómo resolver el problema de la relativamente
baja fertilidad -61 países de los 190 están
por debajo del nivel de reposición- y el hecho de
que la gente vive más años, cuando nuestros
sistemas socioeconómicos están preparados
para gente que muere antes de los 65 años.
-¿Por
qué sucede esto ahora?
Chamie:
-A lo largo de la historia, había que tener muchos
hijos para compensar el elevado índice de mortalidad.
Cuando bajamos el índice de mortalidad en Occidente
y luego exportamos esa capacidad -dimos el control de la
mortalidad a Africa, Asia y otros países en forma
de pesticidas, medicinas y antibióticos- la fertilidad
comenzó a reducirse. Esto ocurrió con más
dinamismo en los países en vías de desarrollo
porque su transición hacia el control de la mortalidad
fue muy rápida. Se ve en una generación, en
Irán o incluso en China, que la fertilidad baja de
seis a dos. Esto provocó una veloz transformación
en la estructura de la edad, y esos países no tienen
la estructura económica ni social ni psicológica
para afrontar eso. Los franceses, alemanes, japoneses y
norteamericanos tuvieron más tiempo para desarrollar
instituciones.
Longman:
-En Europa, los países nórdicos y escandinavos
tienen un mayor índice de fertilidad. También
cuentan con mucho más apoyo para cuestiones relacionadas
con la familia que trabaja. Además, parece existir
una especie de correlación entre las convicciones
fundamentalistas religiosas tradicionales y el compromiso
de procrear.
Chamie:
-Yo no opino igual. La religión está
al margen de las decisiones respecto del número familiar.
Se trata de tradicionalismo contra modernismo. Si uno es
como los talibanes y no educa a sus hijas ni permite que
trabajen, entonces ellas tendrán muchos hijos. Pero
si uno es como los iraníes y educa a las niñas
y las manda a la escuela para que puedan leer el Corán
y también Cosmopolitan, van a tener menos hijos.
-¿Quién
tiene, ahora, muchos hijos?
Chamie:
-Los países con un alto índice de fertilidad
son los de Africa al sur del Sahara.
Burtless:
-Dentro de los países industrializados, Estados Unidos
es un caso aislado. Hay algo en Estados Unidos que despierta,
según algunos economistas, optimismo, lo cual se
refleja en tener hijos.
Chamie:
-Estados Unidos va a alcanzar a la Unión
Europea dentro de 60 años si Europa no cambia de
rumbo. Las mujeres en Estados Unidos tienen, en promedio,
2 o 2,1 hijos. En Canadá tienen 1,5; en Corea del
Sur, 1,2; en Japón, 1,3; en Francia, 1,9. Y Estados
Unidos va incorporando más inmigrantes que cualquier
otro país.
Longman:
-Estados Unidos está envejeciendo mejor que, digamos,
Japón, pero el costo de nuestro envejecimiento es
mucho más elevado. Gastamos, en el cuidado de la
salud por persona de más de 65 años, el doble
que Gran Bretaña y el triple que Japón.
El
otro aspecto es que nuestro dinamismo depende de inmensas
corrientes inmigratorias. No sólo llegan nuevos inmigrantes,
sino que su fertilidad aumenta aquí. ¿Hasta
cuándo puede durar eso? México acaba de caer
por debajo del índice de fertilidad de reposición.
Lo mismo pasa hoy en casi toda América latina. Nuestras
fuentes tradicionales de capital humano importado están
comenzando a consumirse.
Chamie:
- Yo soy más optimista. En Estados Unidos
la población no se está reduciendo. Pero la
de Europa ha estado bajando desde 1998. Estados Unidos no
tiene esa perspectiva. Somos casi 300 millones y seremos
más de 400 millones hacia mediados del siglo.
-La
demografía, entonces, podría indicar un Estados
Unidos ascendente y una Europa descendente. ¿Dónde
estarán los otros futuros centros de poder?
Chamie
: -En número de habitantes, Irán
superará a Rusia; las Filipinas, a Japón;
Marruecos, a España. Habrá más palestinos
que israelíes. En este momento, seis países
son responsables de la mitad del crecimiento del mundo:
India, China, Paquistán, Nigeria, Bangladesh e Indonesia.
La India será el país con mayor cantidad de
habitantes en un lapso de 30 años. En 1950, la población
de Europa era tres veces mayor que la de Africa. Para 2050,
la población de Africa será tres veces mayor
que la de Europa.
-¿Por
qué tanta gente se alarma por el cambio demográfico
que, según ustedes, es un bien humano fundamental.
¿Qué les preocupa? ¿Y dónde
ven oportunidades?
Farrell:
-El cambio demográfico puede afectar el crecimiento
económico y requiere un mayor crecimiento de la productividad.
Aunque se extienda la edad laboral, las personas de 65 años
o más no pueden trabajar como lo hacían cuando
tenían 40 años. A medida que se jubilan enormes
sectores de la población, se ahorra menos. Las familias
de más edad usan sus ahorros para el consumo. En
Japón ya se percibió ese impacto sobre el
ahorro. ¿Qué función cumplió
Japón como país ahorrista en el mundo? Una
función preponderante. Es uno de los motivos por
los que Estados Unidos puede tener tantos bonos del Tesoro
en el mercado sin tener que aumentar las tasas de interés.
Si seguimos viendo más tendencias a ahorrar menos,
eso creará un problema para las economías
que dependen de esas inversiones.
-¿De
qué forma nuestros sistemas económicos y sociales
deben ser modificados para atenuar los efectos negativos
del envejecimiento de la población?
Farrell:
-El ajuste más obvio es extender la edad
jubilatoria. Es una palanca poderosa, pero, salvo en Estados
Unidos, no aportará la solución.
Chamie
: -Desde que los republicanos asumieron el poder
en Estados Unidos, han estado hablando de cobrar menos impuestos.
Los europeos no van a decir que hay que pagar más
impuestos para destinarlos a la tercera edad. Lo que quieren
es una solución menos dolorosa: trabajar un poco
más de tiempo, tener un poco menos de beneficios,
y acaso aceptar algo más de inmigración.
Burtless:
-Una buena manera de resolver los problemas de las pensiones
en Estados Unidos consiste en elevar la edad en la que la
gente puede obtener beneficios. Pero, según las encuestas,
los norteamericanos preferirían mantener la edad
en la que se pueden jubilar y efectuar más aportes
impositivos.
Chamie:
-La inmigración no puede resolver el envejecimiento
de la población. Se pueden importar trabajadores.
Pero la cantidad es muy elevada. Si Corea del Sur tratara
de mantener la estructura de la edad de su población,
tendría que aceptar, para 2050, el ingreso de 6000
millones de personas para mantener la estructura de la edad
de esos inmigrantes.
Farrell:
-De modo que ¿cómo salimos de este
problema? Una de las cosas que se pueden hacer para aumentar
la productividad es mantener condiciones muy competitivas.
Pero ¿qué clase de mecanismos se pueden crear
para desalentar el consumo y promover el ahorro? Tirar de
esas palancas es difícil. Cada una de ellas significa
un salto político.
Longman:
-Y algunas medidas podrían ser contradictorias o
contraproducentes. Si se les dan a las mujeres puestos de
trabajo estresantes, en sectores altamente productivos,
el sector humano de la economía se verá afectado.
-¿Cómo
puede un aumento de la productividad ayudarnos a crecer
y salir de esta situación, especialmente si los ahorros,
y no sólo la robustez de la fuerza laboral, son importantes?
Burtless:
-Mantener los beneficios demandará mayores aportes
de la población laboralmente activa. Pero el nivel
de vida de los trabajadores activos está determinado
por lo que obtienen a partir de su ingreso salarial después
de pagar sus impuestos. De modo que el impuesto tiene que
subir 10 puntos porcentuales, pero el salario, antes de
pagar impuestos, ha subido 30 puntos porcentuales. El monto
de dinero que a uno le sobró después de realizar
esos aportes para los programas destinados a la tercera
edad es aún mayor que en el caso del padre o el abuelo
de uno.
Longman
: -Pero ¿de dónde proviene la productividad?
Vivimos en una economía que demanda cada vez más
capital humano: uno tiene que cursar más y más
estudios más para mantener incluso algo parecido
a una vida de clase media. Los padres son los únicos
que pagan por esa carga cada vez mayor de productividad.
Si el envejecimiento de la población exige una mayor
producitividad y, a su vez, una mayor productividad exige
mayores niveles de inversión en capital humano, ¿quién
va a hacer eso y por qué?
Chamie:
- Los jóvenes son más productivos que la gente
mayor. Si uno tiene una estructura de edad mayor, acaso
no logre tanta innovación ni productividad ni cambio
tecnológico.
-Gran
parte de la riqueza de las familias gira alrededor de los
bienes raíces y, en especial en Estados Unidos y
en Gran Bretaña, la gente considera que constituyen
una manera segura de ganar dinero a largo plazo. ¿Cambiará
eso?
Chamie:
-Si la población disminuye, sí. La
demanda baja.
-A
partir de nuestra conversación, podría, con
pura lógica, inferir que los bienes raíces
se desplomarán, las acciones europeas se desplomarán
y los mercados emergentes repuntarán.
Farrell:
-Dé un paso atrás. Mis colegas de
instituciones financieras han encuestado a grupos específicos
que están por jubilarse y les preguntaron, por ejemplo:
"¿Pensó en el hecho de que la expectativa
de vida ha aumentado?" Ni siquiera se han aproximado
a la cuestión de cómo mejorar la colocación
de activos si dejan de trabajar a los 65 años y les
quedan, digamos, unos 20 años de vida. Es sorprendentemente
bajo el nivel de conciencia al respecto.
Chamie:
-Uno invierte el dinero donde cree que obtendrá la
mayor utilidad. ¿Para qué invertir en Ford
Motor y General Motors cuando esas empresas deben pagar
1400 dólares por automóvil para cubrir los
costos del cuidado de la salud? La estructura de la edad
gravita en la competitividad. Imaginen que crean una compañía
y tienen 100 empleados, cuyas edades están entre
los 55 y los 60 años, en comparación con otra
compañía que podrían crear, con empleados
de 20 o 22 años...
Farrel
: -... en un país, por ejemplo, como la
India. Una de las cosas en las que insisten las compañías
en este momento es en que instalarse en el extranjero no
es sólo un recurso para bajar costos, sino que se
trata de una cuestión relacionada con el cuidado
de la salud, del cual quieren apartarse.
Chamie
: -Tener un hijo; ésa es una buena inversión.
Burtless:
-Sólo si uno piensa que ese hijo nos cuidará
en nuestra vejez.
Chamie:
-Hay algo más que apoyo financiero. El dinero no
es lo único. ¿Quién afrontará
los costos cada vez más elevados debido al envejecimiento?
¿Los gobiernos? La mayoría no quiere aumentar
los impuestos y asumir responsabilidades adicionales para
con las personas de la tercera edad ¿Las empresas
privadas? Las compañías quieren desembarazarse
de las pensiones, el cuidado de la salud, etc. y transferirlos
a otros. ¿Las organizaciones no gubernamentales y
las entidades de beneficencia? No están en condiciones
de afrontar la inmensa demanda en el largo plazo.
Farrell
: -En parte, la respuesta puede provenir de la
integración económica global. Muchas de las
actividades que las compañías multinacionales
realizan en este momento tienen el potencial para lograr
una feliz coincidencia entre el envejecimiento del mundo
desarrollado y el ingreso en la mayoría de edad del
mundo en vías de desarrollo.
Longman
: -Esa es la clave. Si la empresa de la globalización
es sustentable y podemos arbitrar los medios entre los países
ricos que no tienen suficiente cantidad de hijos y otros
países que no tienen suficiente capital pero demasiados
hijos, entonces todo puede funcionar bien. Todos son protagonistas
de la acción; cada uno con su pequeño papel
y especialidad. De modo que si uno cree en la globalización,
entonces el envejecimiento global acaso no sea un problema.
Pero si uno considera que existen problemas con la globalización
y los retrocesos políticos, las pandemias, los portadores
de enfermedades, el terrorismo y demás, entonces
nosotros, los viejos países ricos, afrontaremos un
futuro muy distinto.
Traducción
de Luis Hugo Pressenda. Diario Nación - 08/12/04.-
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