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>La vejez es una edad para vivirla y no para sufrirla

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Dr. Vicente Tedeschi*
Prof. Guillermina Negro**

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De acuerdo con N. Butler, la gente de edad está afectada por multitud de mitos y prejuicios, entre los que se destacan:
• El mito del envejecimiento cronológico.
• El mito de la improductividad: aunque muchos creen que el anciano es un ser improductivo, está claro que, en ausencia de enfermedades y adversidades sociales, puede permanecer productivo e interesado por la vida.
• El mito del desasimiento, descompromiso o desvinculación.
• El mito de la inflexibilidad, de la incapacidad para cambiar y adaptarse a situaciones nuevas.
• El mito de la senilidad, es decir, de la pérdida de memoria, de la disminución de la atención y de la aparición de episodios confusionales, productos todos ellos de la lesión cerebral.
• El mito de la serenidad que, en contraste con los anteriores, sitúa al anciano en una especie de paraíso terrenal. Es fácil demostrar que los senescentes están sometidos a un mayor stress que otros grupos de edades: enfermedades crónicas, jubilación, pérdida de seres queridos, soledad, etc. Todo ello origina mayor tendencia ala ansiedad, a la depresión y a la pena. E, inevitablemente, a la disminución de la autoestima, resultante además de su peor status social
Los cambios socioeconómicos a los que el anciano se ve obligado a adaptarse se asocian, inevitablemente, alas propias transformaciones corporales de su imagen física que constituyen la vejez. Para muchos, la pérdida de audición, de agilidad corporal o de atractivo personal tiene un significado muy intenso equivalente a una verdadera mutación. Para superar este inexorable deterioro, se necesita una gran entereza y capacidad adaptativa del yo. Se trata de manejar con dignidad una nueva crisis, la que parece más insuperable por ser la última y las reacciones a este triste proceso dependen de la particular personalidad y carácter previos del anciano.
Los que han sido realistas consiguen, con éxito, transformar la vejez en una continua madurez, es decir, mantienen activo el proceso de incorporación de valores y conocimientos.
Otros, para evitar o minimizar la ansiedad o los sufrimientos que la senescencia conlleva, recurren a mecanismos gratificantes más primitivos, o expresan rasgos sádicos, como la agresividad, o masoquistas, como la depresión.
Otro tipo de defensa se consigue mediante una regresión y una reafirmación de su previa personalidad, mostrando un aislamiento y una falta de interés por lo actual.
Evidentemente, la dificultad para recordar acontecimientos recientes aboca en la recuperación y cultivo de las vivencias antiguas como única fuente de satisfacción que los aísla, todavía mucho mas, de las actividades contemporáneas.
“Salud, dinero y amor son las tres cosas mas importantes en la vida”. Pero para nuestros mayores ya sólo les queda el amor de su familia o de sus amigos y la conservación de la salud; por lo tanto popularmente cuando algo sale mal uno dice “lo importante es tener salud”.
Esta es una expresión de deseos en los momentos que uno debe sobreponerse a determinados hechos adversos y normalmente va acompañada de inactividad, depresión, tristeza, apatía, pasividad y conformismo, que seguramente nos ayudarán a perder ese tan apreciado don que es la salud.
“A nuestra edad tenemos mucho tiempo libre y pocos deseos de ocuparlo” ,“Ya no me interesan las reuniones, ni la TV, ni salir a caminar. Mi pérdida de la audición, de la vista y mi artrosis me obligan a quedarme en casa”. Estos son algunos testimonios de adultos mayores que poco a poco se van haciendo “inactivos” y van perdiendo el interés por vivir esta etapa de la vida.
Pero si nos mantenemos “activos”, parte de la culpa es nuestra; la apatía, la pasividad y la inactividad son causantes y/o predisponentes de enfermedades.
El secreto de la eterna juventud consiste en mantener una actividad física, psíquica y social.
Para ello hemos creado este decálogo:
1. Tenga una actitud positiva ante la vida. Manténgase activo. Planifique sus actividades.
2. Manténgase actualizado, participe activamente de la vida social de su barrio, su ciudad, su grupo y su familia.
3. Aliméntese adecuadamente, deje de fumar y beba con prudencia.
4. No consuma medicamentos si prescripción médica.
5. Haga su higiene diaria, báñese, higienice su boca, vístase con pulcritud y cuide su imagen.
6. Prevenga accidentes dentro y fuera del hogar.
7. No se acueste si no tiene sueño. Si se encuentra deprimido o triste consulte con su médico.
8. Realice ejercicios bajo supervisión profesional, salga a caminar, utilice bien su tiempo libre.
9. Desarrolle su espiritualidad, recuerde que el cuerpo y el alma se complementan.
10. Consulte siempre a su médico; como mínimo dos veces por año.
Por lo tanto debemos instalar entre nuestros hábitos de vida el ocio activo. Cada momento de la vida diaria deberá representar un ejercicio para nuestro cuerpo y para nuestra mente.
El ejercicio físico debe instaurarse en los hábitos vitales de la persona mayor y a través de él, se pueden incrementar las relaciones sociales, el ocio activo y mejorar la salud. Así, la mortalidad tras un infarto se reduce en un 20 por ciento entre quienes siguen programas de actividad física. Se previenen las fracturas óseas, se reducen los niveles de colesterol, de triglicéridos y de glucemia en la sangre y se estimulan el optimismo y la vitalidad, que tanto contribuyen a la vida social. La actividad física le hará dormir y sentirse mejor, en otras palabras, le hará mejorar su calidad de vida.
El ejercicio físico deberá estar indicado y supervisado por profesionales especializados y deberá realizarse tanto en el domicilio, en gimnasios, en geriátricos, de acuerdo a las características individuales de cada adulto mayor pero siempre siguiendo estas recomendaciones:
a) Las personas mayores deben renunciar a los ejercicios que supongan impactos (como los saltos), a los estiramientos con rebotes y a aquellas acciones que fuercen los límites de las articulaciones.
b) Tampoco son aconsejables las que incluyen levantar peso del suelo con las piernas rectas.
c) Los calentamientos deberán ser largos, con una progresión entre baja y moderada. Además, se deberá prestar especial atención a los estiramientos.
d) La respiración, por su parte, debe ser natural.
e) El ejercicio deberá mantener un ritmo semanal y prolongarlo en el tiempo para lograr una mejora física.
f) Haga un poco de actividad liviana antes y después de su sesión de ejercicios, para precalentar y enfriar el cuerpo (como por ejemplo, caminar lentamente).
g) Usted puede necesitar agua, pero no tendrá sed. Asegúrese de beber líquidos cuando realiza cualquier tipo de actividad que le haga perder fluido a través del sudor.
h) No se exponga al calor o al frío excesivos, demasiado calor, puede causar insolación, y la exposición a temperaturas muy frías puede producir hipotermia (una caída peligrosa en la temperatura del cuerpo).
i) Use ropa y calzado adecuados y cómodos.
Hay seis tipos de ejercicios básicos para los adultos mayores:
- Las actividades de resistencia, que aumentan el ritmo cardíaco y la respiración. Estos ejercicios mejoran la salud del corazón, los pulmones, y el sistema circulatorio. Se ha demostrado que pueden ayudar a prevenir o retrasar algunas enfermedades.
- Los ejercicios de fortalecimiento hacen que los mayores obtengan la fuerza suficiente para hacer las cosas que necesiten y les guste.
- Los ejercicios de equilibrio ayudan a prevenir caídas; una causa frecuente de incapacitación.
- Los ejercicios de estiramiento ayudan a conservar el cuerpo fuerte y flexible.
- Los ejercicios de coordinación mejoran el manejo y funcionamiento corporal para el desarrollo de las actividades de la vida diaria (comer, vestirse, peinarse.....)
- Los ejercicios de movilidad ayudan a conservar un cuerpo mas ágil y hábil, evitando y/o mejorando así el deterioro articular (artrosis, artritis....) que se produce con el paso de los anos.
Si nunca hizo actividad física, rompa con todos aquellos mitos y prejuicios anteriormente mencionados, recuerde que nunca es tarde para comenzar un controlado y regulado plan de ejercicios, que no solo lo proveerán de beneficios a nivel físico, sino también psíquicos y sociales. Y si todavía tiene algunas dudas, intente y será usted mismo quien los descubra!. Muchos adultos mayores ya lo han puesto en practica, es por ello que no sufren esta etapa de la vida sino que la tratan de vivir en plenitud.

>* Dr. Vicente Tedeschi -Medico Geriatra – Presidente de la SPGG – Secreatrio General de la FAGG
** Prof Guillermina Negro - Prof en Ed. Fisica UNLP – Miembro adherente SPGG – Miembro Titular de AGA

 

 

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