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Sexo
en la Tercera Edad
Redescubrir el placer
Prof.
Dr. Adrian Alvarez Bueno
La
última novela de García Márquez es
el relato, en primera persona, de un veterano periodista
que decide festejar sus noventa años concediéndose
un regalo especial: una noche de amor con una jovencita.
Gabriel
García Márquez acaba de publicar una novela
que habla del amor en la vejez. Corrijo:
habla del amor y del sexo en la vejez. Su relato ficcional,
aunque a algunos les resulte inverosímil y hasta
escandaloso, no escapa a las leyes naturales. Porque sumar
años no implica renunciar al placer. Por María
Fernanda Abad.
El
doctor Adrián Alvarez Bueno es psiquiatra y gerontólogo.
Llegamos a su consultorio con la lectura de "Memoria
de mis putas tristes" todavía fresca. La última
novela de García Márquez es el relato, en
primera persona, de un veterano periodista que decide festejar
sus noventa años concediéndose un regalo especial:
una noche de amor con una jovencita. En el prostíbulo
de su pueblo ve a la niña por primera vez, de espaldas,
completamente desnuda, y su vida cambia radicalmente. A
partir de ese momento vuelve a ser conciente de que está
a punto de morir, ero no de viejo, sino de amor.
¿Es posible renacer a los 70, 80 o 90 años?
Sí, responde Alvarez Bueno, porque la vejez no tiene
por qué ser una solitaria antesala donde sentarse
a esperar la muerte. Pero para disfrutar del sexo, es preciso
que el adulto mayor se libere de ciertos preconceptos.
Por
ejemplo, puede ser que a los ochenta años el hombre
tenga una relación coital cada tres semanas, pero
no está privado de relaciones sexuales no coitales,
a las cuales tal vez no les dedicó tiempo en su juventud.
Aunque parezca extraño, puede aprender con 60 o 70
años dimensiones de la sexualidad hasta entonces
inexploradas. La
mujer, por su parte, vive una experiencia llamada menopausia
que marca la desaparición de su capacidad procreativa,
pero no debe marcar la muerte de su vida sexual. Esta experiencia
bien asumida puede ser, desvanecido el fantasma del posible
embarazo no deseado, el comienzo de una vida sexual nueva,
más placentera y libre.
Los
cambios biológicos existen, claro, pero no tienen
por qué clausurar las puertas del placer. La carencia
hormonal, por ejemplo, fruto de la menopausia, concomitantemente
trae aparejada una menor lubricación vaginal, pero
actualmente puede solucionarse con productos específicos.
Además, la propia carencia hormonal puede revertirse
con el adecuado tratamiento y seguimientode un ginecólogo,
superando así la posible disminución del apetito
sexual.
Con
"Memorias de mis putas tristes" en mano, le proponemos
a Alvarez Bueno un contrapunto entre realidad y ficción:
una frase del personaje de García Márquez
y, seguidamente, su reflexión profesional.
"Fue
el principio de una nueva vida a una edad en que la mayoría
de los mortales están muertos".
La
sexualidad no solo devuelve la vida, sino que vence a la
muerte. Hay un mito social que considera a la vejez como
sinónimo de muerte: muerte social, muerte laboral,
muerte conyugal, de pareja, y por lo tanto, sexual. Entonces
el viejo pasa a ser un individuo en estado de pre-cementerio,
de pre-muerte. Si el ersonaje de García Márquez
quiere tener una relación sexual a los 90 años,
lo que está queriendo es vencer a la muerte. Venciendo
a la muerte, se nace.
"Nunca
he pensado en la edad como en una gotera en el techo que
le indica a uno la cantidad de vida que le va quedando".
Hay
muchas formas de enfrentarse a la vejez y a la soledad que
muchas veces llega en esta etapa de la vida. Pero una cosa
es la soledad y otra cosa es el sentimiento de soledad.
La persona puede estar sola y sentirse muy bien, porque
es creativa, productiva... O puede estar rodeada de personas
y sentirse sola. La soledad es un sentimiento que se da
a cualquier edad.
"Mi
edad sexual no me preocupó nunca, porque mis poderes
no dependían tanto e mí como de ellas, y ellas
saben el cómo y el porqué cuando quieren".
Cuando
el juego amoroso es compartido e incluye fantasías,
no hay nada que pueda limitar la sexualidad. Si yo quiero,
puedo. Entonces se puede tener una muy buena relación
sexual y una excelente comunión entre la pareja.
Pero la estimulación debe ser mutua.
El
otro día veía un programa en la TV sobre un
muchacho que estaba en silla de ruedas, con una parálisis
por debajo de la cintura. El hablaba sobre la motivación
sexual y decía que había descubierto que el
orgasmo no era solamente eyacular. Contaba que podía
tener orgasmos con su pareja de muchas maneras, como por
ejemplo a través de las caricias. Hablaba del orgasmo
como sensación, como ubre de placer, no como eyaculación.
Las fantasías son concretables porque una persona
que tenga más de 65 años puede tener una sexualidad
totalmente normal, sea hombre o mujer.
Lo
que sucede muchas veces es que hay una especie de retardo
mayor en el hombre con respecto a la erección, pero
eso no significa que no pueda tenerla. En estos momentos
existen medicamentos que ayudan a que la erección
sea más potente. Pero deben estar siempre indicados
por el médico. Incluso dentro de la medicina natural
hay una receta que, dicen, es mucho mejor que el Viagra:
media palta, una cucharada de miel y una cucharada de afrecho
de alfalfa. La única advertencia está dirigida
a los diabéticos, porque tiene miel."Me
sentía otro (después de la cita). Encontré
a Damiana trapeando los pisos, a gatas en la sala, y la
juventud de los muslos a su edad me suscitó un temblor
de otra época. Ella debió sentirlo porque
se cubrió con la falda".
La
líbido en el ser humano siempre va a existir, hasta
su muerte. Ahora, lo importante es saber qué hago
yo con mi líbido. Si la canalizo a través
de un trabajo manual o intelectual, es muy posible que la
parte sexual se vaya adormeciendo. Está comprobado
que, cuanto más relaciones sexuales tenga una persona
a lo largo de su vida, más tarde aparecerá
la impotencia. Si el hombre no ha tenido muchas relaciones
-sobre todo entre los 20 y 25 años-, la impotencia
lo afectará más tempranamente.Pero
aclaro: la impotencia sexual no es algo que llega irremediablemente.
Hay personas que la padecen, hay personas que no. Porque,
como decía, todo depende de la motivación.
Aquel que no está motivado, difícilmente podrá
tener deseo sexual. Ahora, si una persona mayor tiene la
sensación de la caricia, del tacto, del "touch",
la cosa cambia. Hay muchos ejercicios que ayudan al redescubrimiento
del propio cuerpo. A partir de ahí, la persona puede
proyectarse hacia su pareja.
"Las
secretarias me regalaron tres calzoncillos de seda con huellas
de besos estampados, y una tarjeta en la que se ofrecían
para quitármelos. Se me ocurrió que uno de
los encantos de la vejez son las provocaciones que se permiten
las migas jvenes que nos creen fuera de servicio.
Con
respecto a estos temas, la sociedad puede ser muy cruel.
Si un adulto mayor habla de sexo es catalogado de "viejo
verde". Y todos los prejuicios que existen sobre el
tema hacen que el mismo viejo se sienta cohibido de expresar
su sexualidad.
Yo conozco parejas de adultos mayores que viven su sexualidad
plenamente y con mucha complicidad, porque no lo hablan
con el resto, pero tienen la picardía de poder reírse
del preconcepto de los demás. Son personas que han
superado el prejuicio social. Son personas sabias.
Lo
social impacta mucho en el ser humano. Generalmente, en
una sociedad judeo ristiana, la sexualidad es censurada,
únicamente se la concibe con fines reproductivos.
Y la sexualidad es otra cosa. Y es una gran mentira que
las fantasías sexuales no deben existir. Revitalizan
y son buenas siempre y cuando la intención no sea
dañar al otro.
Revista
NEXO- 132 - 18 de Noviembre de 2004- Sexo en la tercera
edad|Por María Fernanda Abad
Una publicación de Horizontes S.A.
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