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Expertos
estadounidenses reconocen una terapia alternativa
al tamoxifeno
La
Asociación Americana de Oncología Clínica
acaba de recomendar los inhibidores de la aromatasa para
prevenir la reaparición del cáncer de mama
en mujeres postmenopáusicas con receptores de estrógenos
positivos.
La
Asociación Americana de Oncología Clínica
acaba de recomendar los inhibidores de la aromatasa para
prevenir la reaparición del cáncer de mama
en mujeres postmenopáusicas con receptores de estrógenos
positivos. Esta indicación viene a sustituir a
las actuales guías que recomendaban cinco años
de tratamiento con tamoxifeno.
Según
informa el diario "The New York Times", el informe,
que será publicado íntegramente en enero
en la revista "Journal of the Clinical Oncology",
ha sido elaborado por varios especialistas que tienen
algún vínculo financiero con las compañías
fabricantes de inhibidores de la aromatasa.
Se
trata de AstraZeneca, que comercializa en todo el mundo
el anastrazol (comercializado como Arimidex); Novartis,
responsable del letrozol (llamado Femara en las farmacias)
y Pfizer, fabricante del exemestano (Aromasil).
Las
mujeres postmenopáusicas cuyos tumores están
relacionado con la acción de los estrógenos,
las hormonas femeninas, eran tratadas hasta ahora con
tamoxifeno, un fármaco capaz de bloquear los efectos
de los estrógenos y prolongar su supervivencia.
Sin
embargo, no estaba claro qué hacer una vez pasados
esos cinco años y existía cierta preocupación
sobre los potenciales efectos secundarios (sofocos, sequedad
vaginal y en casos más graves trombos y cáncer
de útero).
Las
nuevas recomendaciones indican que este grupo de mujeres
puede ser tratado también con cinco años
de inhibidores de la aromatasa, o bien recibir estos fármacos
una vez cumplidos cinco años de terapia con tamoxifeno.
Los
expertos que han elaborado el nuevo documento admiten
no saber cuál de las dos opciones es mejor, ni
si los tres inihibidores actualmente disponibles pueden
intercambiarse indistintamente, aunque sí señalan
que la terapia debe incluirlos en algún momento.
Preocupación
por los efectos secundarios
En
opinión de uno de los autores de las recomendaciones,
el doctor Harold Burstein, del Instituto Oncológico
Dana-Farber, en Boston (EE UU), estos aspectos se irán
aclarando con más precisión en los próximos
años. A su juicio es importante que médicos
y pacientes discutan los posibles efectos secundarios
asociados a las dos opciones.
Este
especialista considera que el nuevo documento no ha hecho
más que poner por escrito algo que ya venían
haciendo los oncólogos hasta ahora en la práctica
clínica. "Aunque hacen falta más estudios
a largo plazo, todo parece indicar que se toleran mejor
que el tamoxifeno y esto es una buena noticia para las
mujeres que ya habían terminado esta terapia y
buscaban algo más", concluye.
Las
aprobaciones de anastrazol, letrozol y exemestano se vienen
produciendo desde el año 2000 después de
la publicación de tres "megaensayos"
clínicos en los que se compararon los nuevos fármacos
con el tamoxifeno ("el fármaco más
importante en la historia de la medicina" en palabras
de Burtsein).
Según
explicaba recientemente en "elmundosalud.com"
el doctor Ricardo Cubedo, de la Clínica Puerta
de Hierro de Madrid, las principales dudas que plantean
estas investigaciones se refieren a sus efectos secundarios
a largo plazo, osteoporosis, descalcificación y
fracturas de huesos, pero también riesgo de infarto
y trombosis cerebrales.
En
dos de los tres estudios con estas sustancias, las mujeres
sólo tomaron inhibidores durante dos o tres años
(y cinco años en el tercer caso), por lo que existen
dudas sobre lo que pueda pasar con el transcurso del tiempo,
"incluso años después de dejar la medicación".
La
cuestión no carece de importancia si se tiene en
cuenta que millones de mujeres en todo el mundo consumen
tamoxifeno durante varios años en su vida, lo que
supone una importante cuota de mercado para la industria.
MARÍA
VALERIO
El Mundo - España - noviembre 18 -2004.
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