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TOMÁR A CARGO TRANSCULTURALMENTE A LOS DEMENTES

Dr. Félix Eduardo Nallim

Presidente de la Federación Argentina de Geriatría y Gerontología

La Transculturación entendiendo por tal a aquellos procesos de aculturación impuestos y efectuados en forma acelerada y violenta. De este modo aparece una nueva palabra para mi que es Aculturación la más usada en América para definir este proceso de cambio complejo, en el cual a medida que se impone la cultura invasora se va destruyendo la del grupo invadido. (1)
“Cuando los españoles comenzaron la conquista del territorio argentino, encontraron una población indígena estimada en 400.000 personas, la mitad de las cuales se hallaban circunscripta a la región noroeste.
La explotación indiscriminada de la mano de obra aborigen condujo a su drástica disminución, junto con la guerra contra los grupos indómitos. Ello obligó a los españoles a introducir mano de obra esclava procedente de Africa.
Hacia mediados del siglo XIX la población argentina de ese momento era:

70% de origen mestizo;
12% indígenas;
16% negros y mulatos;
3% europeos (30.000 personas).

Estos datos nos permiten comprender la gran integración cultural que había dejado el periodo colonial entre los antiguos habitantes, los conquistadores españoles y la primera inmigración de ultramar constituida por población africana.
A su vez, permiten prever el gran impacto social, cultural y económico que significó la llamada gran inmigración, también de ultramar, pero proveniente mayoritariamente de Europa.
El censo nacional de población de 1895 decía que el 25% de la población era extranjera, es decir un millón de personas cuyo asentamiento privilegió a las regiones centrales y metropolitana convirtiéndolas en las más importantes del país.
El país se constituyo entre fines del siglo pasado y principios del siglo XX en el segundo receptor mundial de nacidos en Europa: 6.500.000 de inmigrantes”. (2)
Una vez hecho este ligero y esquemático resumen de la Argentina de ayer, intentaré mostrar que ocurre con la Argentina de hoy y sus responsabilidad con los pacientes demenciados, en donde los habitantes aborígenes son minoría absoluta, sin considerar a los “mestizos”.
Cuando al principio de este trabajo hablábamos de la gran inmigración extranjera, que finalizó después de la segunda guerra mundial a estas tierras llegaron muchos yugoslavos, polacos, rusos, algunos franceses, ingleses, y muchos judíos, ( no debemos olvidar que después de Estados Unidos la Argentina tiene la mayor colectividad en América ), además de los italianos y españoles.
Esto tiene mucho que ver con la transculturación de nuestro país, pues transformó fundamentalmente las características socio económicas y culturales de los argentinos.
Argentina a sufrido también una gran inmigración de los países limítrofes, fundamentalmente después de la segunda guerra mundial, dejaron de llegar los europeos y comenzaron los paraguayos, que son la tercera nacionalidad extranjera en el país después de italianos y españoles.
Es por ello que hoy la mayor parte de estos inmigrantes son los ancianos que viven en el suelo argentino.
Lamentablemente en un país tan extenso como la Argentina, el 80% de su población vive en Buenos Aires, Capital Federal, Santa Fé y Córdoba, el otro 20% en las veinte provincias restantes.
Si tenemos en cuenta el fenómeno de la transculturación que ha sufrido la Argentina debido a las corrientes inmigratorias europeas podemos afirmar que nuestro origen “desciende de los barcos” y nos comportamos igual que cualquier país de cultura occidental para el cuidado de nuestros ancianos.
El grado de penetración occidental sobre el modelo médico hegemónico es total.

Sin embargo, a pesar de seguirlos en la organización gerontológica, disponemos de escasos recursos económicos para la investigación y atención de estos pacientes, lo que nos impide ser eficientes.
En la Argentina de hoy se desconocen datos estadísticos del porcentaje de pacientes demenciados como también el gasto que demanda la asistencia de esta población.
En un país como el nuestro, donde tenemos un número importante de pacientes demenciados “que son inmigrantes” se nos plantea el problema de la falta de adaptación a las normas y costumbres del país que los acogió: olvidan la lengua castellana y recurren a su lengua materna. En estos casos es muy importante el rol de la familia amigos, u organizaciones intermedias de sus países de origen para poder colaborar y hacer más fácil su cuidado.
También podemos comprobar que depende el origen familiar de estos pacientes para su institucionalización, ya que algunos, se desprenden más fácilmente de ellos y con menos culpa, por ejemplo los de origen judío.
Nuestras familias, cualquiera sea su origen, siguen siendo contenedoras de sus viejos a tal punto que el índice de institucionalización general no supera el 2% en todo el país.
Los pacientes demenciados desestructuran a la familia y la ponen en estado de crisis y éstas no encuentran soluciones adecuadas para resolver tan difícil problema.
Recién ahora estamos tomando conciencia de esta problemática. No estamos lo suficientemente preparados para enfrentar esta realidad desde lo socio-económico y cultural, siendo escasa la inversión en salud como en capacitación del recurso humano.
No existe una red gerontológica adecuada que pueda contener al paciente, su familia y su cuidador en todo el curso de la enfermedad. Ahora voy a hablar de la vejez de los indígenas y cómo viven entre ellos esta etapa de la vida.

En la antropología moderna para definir a un indigena, no se tiene en cuenta sus características físicas, sino las particularidades de sus culturas. Son las culturas las que nos permiten la clasificación, aunque hoy en día ya no podemos hablar de culturas aisladas o “puras” en argentina. Todas están influidas y modificadas por la cultura occidental traída por los conquistadores”. (3)
Sólo con la palabra oral transmiten sus conocimientos, no escriben en su idioma. Las relaciones familiares son amplias y cordiales, los relatos de los ancianos son la única forma de conocer la historia.
Viven en situación de pobreza, marginados. No pueden acceder ni a la salud, ni a la educación que los gobiernos les ofrecen, aunque sin darles los medios necesarios para acceder a ellos.
“En estas poblaciones hay muchos ancianos; en su vida diaria no tiene la desazón, ni la amargura y el estrés que sufre la mayoría de los ancianos en la sociedad urbana .
Los ancianos que han perdido su memoria, su comunidad los protege y se hace cargo de ellos.
En la cultura indígena el anciano es un bien valioso. Es poseedor de una historia que le permite relatar con fidelidad los eventos que los jóvenes no vivieron.
Como ser humano valioso, su cultura le permite descansar y recibir los cuidados de aquellos a quienes él cuidó.
Toda la sociedad sabe: “un viejo no puede vivir solo”. Esto es culturalmente así. “siempre ha sido así”.
Está en la conciencia de todos que solo los más afortunados pueden llegar a viejos, dadas las condiciones precarias de vida que deben soportar.
Los abuelos lo son de toda la sociedad, no interesa de quien son padres o hijos. Es de destacar la relación que mantienen los ancianos con nietos y bisnietos.
En una sociedad aborigen no hay abandonados a sus propios medios. No están aislados en agrupaciones de viejos ( asilos, pensiones).
Está incorporado a la normativa social que la vejez es una etapa más de la vida; se la acepta naturalmente.
No se organizan “asociaciones de viejos” porque no se consideran que ellos sean diferentes, o imposibilitados de comunicarse con los más jóvenes.
Un anciano vivirá hasta el momento de su muerte con las mismas personas de siempre, en su casa de siempre y haciendo las tareas que siempre supo hacer”. (4)
“La salud para el hombre andino es armonía consigo mismo, con el medio y con la divinidad.
La ausencia de salud es sinónimo de violación de tabúes, faltas cometidas o transgresiones de pautas morales o sociales que perjudican a toda la comunidad.
Por lo general toda enfermedad es atribuida a la acción de un ente sobrenatural sobre el alma y lo consideran como único responsable de la enfermedad.
El curador, es la persona encargada de velar por la salud física y psíquica de los pobladores de estas remotas regiones.
Pese a ello tiende a desaparecer , por el avance científico de la medicina hegemónica del blanco .
Magia, creencia y enfermedad han sido y son tres conceptos íntimamente unidos en la cosmovisión del indígena”. (5)
Las comunidades que se encuentran alejadas de los pueblos o ciudades urbanas, no pierden sus características.
En general no se detectan enfermedades mentales en toda la población indígena.

Cuando la comunidad aborigen emigra de su lugar de origen a los pueblos o ciudades, se transforman en comunidades periurbanas. Donde se destaca el aumento de la desnutrición en toda la población, con mayor impacto en los niños y en los ancianos.
Los ancianos presentan síndromes depresivos y aparecen enfermedades mentales en la población joven y adulta. Aumenta en forma drástica el alcoholismo.
Comienzan a sufrir todas las enfermedades urbanas con la diferencia que en estas comunidades dichas enfermedades son más graves.

Podría concluir diciendo que los ancianos indígenas llegan al final de sus vidas acompañados y rodeados de afecto y comprensión.

Mientras que los ancianos de las regiones urbanas suelen estar segregados, aislados, sin afecto y en soledad.
A pesar de la aculturación a la que se han visto sometidas las poblaciones indígenas de nuestro país, éstas se han asimilado parcialmente.
Los indígenas más viejos continúan manteniendo sus ritos mágicos, sus curanderos que los consideran más eficaces que los “médicos blancos” , puesto que no necesitan preguntar para curar la enfermedad, “ ellos saben”.
Lo mismo las madres jóvenes indígenas ya no rechazan la medicina hegemónica, se puede observar que llevan a sus hijos a vacunar a los centros de salud de la comunidad.
Más todavía: los jóvenes juegan al rugby o al football y llevan vestimentas deportivas con leyendas americanas o francesas.

 

¿ Será el principio de la asimilación total ?......

Dr. Félix Eduardo Nallim (Mendoza - R. Argentina)
Presidente de la Federación Argentina de Geriatria y Gerontológia.

Trabajo presentado en el VIº Congrès International Francophone de Gérontologie.

Palexpo-Genève. Suiza


 

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